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miércoles, 4 de mayo de 2016
Bibliotecario heroico
Tras la salida de los extremistas islámicos de Tombuctú es posible conocer la historia de Abdel Kader Haidara, bibliotecario, archivista, coleccionista y restaurador de libros y fundador de la Asociación de Bibliotecas de Tombuctú. Este héroe planificó, con la ayuda de colegas y amantes de libros, la protección de los famosos manuscritos escabulléndolos fuera de la ciudad y escondiéndolos en casas particulares, salvando casi 400,000 volúmenes.
viernes, 26 de abril de 2013
Portal de libros electrónicos de la Universidad de Chile
El pasado martes 23 de abril, el Día Internacional del Libro, el sistema de bibliotecas (SISIB) de la Universidad de Chile presentó su nuevo portal de libros electrónicos. Este brinda "acceso abierto a volúmenes en texto completo de obras escritas por académicos e investigadores...una completa colección de libros antiguos y valiosos digitalizados".
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Un posible futuro para los libros
Aquí comparto un interesante escrito de Sergio Parra sobre el futuro del libro. Tomado del blog Papel en blanco.
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Visto el éxito de la serie de artículos Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no, tanto aquí como en Menéame (aunque mucha de la controversia que he leído al respecto denota que no se ha leído el texto completo), me permito abundar un poco en el tema de la transformación del libro en un producto gratuito.
Esta transformación aún parece lejana porque el libro, a diferencia de la música o el cine, aún conserva su versión superior en el mundo de los átomos. Es decir: ya casi nadie prefiere un CD o en DVD disponiendo de un mp3 o un Dvdrip. Sin embargo, leer un libro todavía resulta más incómodo en su versión digital que en su versión física. A esto hay que añadir que el lector de libros, sobre todo de novelas, concede al libro un estatus casi de fetiche, por su olor, su portada, sus muescas, etc.
Pero esta situación cambiará rápidamente cuando el soporte sea idéntico o muy similar a un libro físico (un lector de libros con hojas de papel, por ejemplo, indistinguible de un libro de verdad, en el que se escriba instantáneamente cualquier libro que carguemos, polarizando la tinta electroforética insertada entre el papel). Con todo, los lectores ya están desplazando la venta de libros con menos carga romántica, como los artículos, los ensayos o los libros de texto.
A la comodidad se sumará otro factor: la ecología. Los libros físicos son muy bonitos, pero la mayoría de ellos acaban en el vertedero a pesar de que, para concebirlos, se necesita talar árboles, pagar combustible del transportista y demás gastos de las librerías físicas.
Hasta que la transformación a lo gratis sea completa, viviremos una época de gratuidad parcial o modelo freemium: es decir, descargas gratuitas por tiempo limitado, descarga de algunos capítulos, etc., con la esperanza de que el lector decida adquirir monetariamente una versión completa, ya sea en forma de átomos o de bits.
Por ejemplo, el escritor de fantasía Neil Gaiman ofreció durante cuatro semanas de 2008 libro American Gods en descarga digital gratuita. Esta disponibilidad gratuita no menoscabó la venta física del libro. Más bien al contrario: American Gods se convirtió en un best seller, y además incrementó un 40 % las ventas de los restantes libros de Gaiman durante el periodo en que uno de los títulos estaba disponible gratis.
Lo explica así Chris Anderson en su libro Gratis:
La industria editorial tiene la enorme fortuna de poder prepararse para este cambio inminente, analizando cómo está evolucionado la industria del cine y la música. Lamentablemente, muy pocas sabrán asesorarse por los expertos en el tema para adecuar su modelo de negocio al nuevo panorama: lo que harán es buscar maneras de blindar el modelo actual: quizá por miedo, quizá por desconocimiento, quizá porque los márgenes de beneficio, por primera vez en la historia, estarán más de parte del autor individual que de las editoriales, quizá porque la inmensa red de puestos laborales que acompaña a un libro (transportistas, libreros, etc.) desaparecerá total o parcialmente.
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Libros gratis, ¿por qué no?
Visto el éxito de la serie de artículos Todos los libros del mundo acabarán siendo gratis, lo queramos o no, tanto aquí como en Menéame (aunque mucha de la controversia que he leído al respecto denota que no se ha leído el texto completo), me permito abundar un poco en el tema de la transformación del libro en un producto gratuito.
Esta transformación aún parece lejana porque el libro, a diferencia de la música o el cine, aún conserva su versión superior en el mundo de los átomos. Es decir: ya casi nadie prefiere un CD o en DVD disponiendo de un mp3 o un Dvdrip. Sin embargo, leer un libro todavía resulta más incómodo en su versión digital que en su versión física. A esto hay que añadir que el lector de libros, sobre todo de novelas, concede al libro un estatus casi de fetiche, por su olor, su portada, sus muescas, etc.
Pero esta situación cambiará rápidamente cuando el soporte sea idéntico o muy similar a un libro físico (un lector de libros con hojas de papel, por ejemplo, indistinguible de un libro de verdad, en el que se escriba instantáneamente cualquier libro que carguemos, polarizando la tinta electroforética insertada entre el papel). Con todo, los lectores ya están desplazando la venta de libros con menos carga romántica, como los artículos, los ensayos o los libros de texto.
A la comodidad se sumará otro factor: la ecología. Los libros físicos son muy bonitos, pero la mayoría de ellos acaban en el vertedero a pesar de que, para concebirlos, se necesita talar árboles, pagar combustible del transportista y demás gastos de las librerías físicas.
Hasta que la transformación a lo gratis sea completa, viviremos una época de gratuidad parcial o modelo freemium: es decir, descargas gratuitas por tiempo limitado, descarga de algunos capítulos, etc., con la esperanza de que el lector decida adquirir monetariamente una versión completa, ya sea en forma de átomos o de bits.
Por ejemplo, el escritor de fantasía Neil Gaiman ofreció durante cuatro semanas de 2008 libro American Gods en descarga digital gratuita. Esta disponibilidad gratuita no menoscabó la venta física del libro. Más bien al contrario: American Gods se convirtió en un best seller, y además incrementó un 40 % las ventas de los restantes libros de Gaiman durante el periodo en que uno de los títulos estaba disponible gratis.
Lo explica así Chris Anderson en su libro Gratis:
85.000 personas degustaron el libro online leyendo una media de 45 páginas cada una. Más de la mitad declaró que no le había gustado la experiencia de leer online, pero que era un incentivo para comprar la edición en tapa dura, mucho más fácil de leer. Gaiman ofreció su siguiente libro para niños, The Graveyard, en forma de vídeo de multidifusión de lectura gratuita, un capítulo cada vez, y también éste se convirtió en un best seller.Esta tendencia sobrevivirá hasta que la tecnología no acabe desplazando la industria de los libros físicos (como ha sucedido con el cine y la música). No hay ningún motivo racional para creer que ello no sucederá en un espacio corto de tiempo. Naturalmente, existirán personas que aún comprarán libros (como siguen existiendo personas que compran vinilos), pero será un modelo de negocio marginal.
La industria editorial tiene la enorme fortuna de poder prepararse para este cambio inminente, analizando cómo está evolucionado la industria del cine y la música. Lamentablemente, muy pocas sabrán asesorarse por los expertos en el tema para adecuar su modelo de negocio al nuevo panorama: lo que harán es buscar maneras de blindar el modelo actual: quizá por miedo, quizá por desconocimiento, quizá porque los márgenes de beneficio, por primera vez en la historia, estarán más de parte del autor individual que de las editoriales, quizá porque la inmensa red de puestos laborales que acompaña a un libro (transportistas, libreros, etc.) desaparecerá total o parcialmente.
martes, 26 de junio de 2012
Mujeres impresoras
La Biblioteca Nacional de España inauguró un interesante espacio en su página web sobre las impresoras españolas de los siglos XVI al XIX llamado Mujeres impresoras.
Fuente de la información: Marcas tipográficas.
Introducción general ~El trabajo que nos ocupa, aunque de carácter fundamentalmente recopilatorio, trata de poner en valor el papel de la mujer española dentro del mundo del libro y de la imprenta entre los siglos XVI y XIX. La mayoría de estas mujeres eran viudas e hijas de impresores que heredaron el negocio familiar y se encontraron en situación de darle continuidad...Otro sitio web donde se ofrece una exposición digital del tema es Las otras letras: mujeres impresoras, dela Biblioteca José María Lafragua de México.
Fuente de la información: Marcas tipográficas.
viernes, 1 de junio de 2012
Colombiano creó red de bibliotecas con libros rescatados de la basura
Un recolector de basura colombiano, el líder social bogotano José
Alberto Gutiérrez, halló la forma de crear una red de bibliotecas para
sectores marginales del país: lleva diez años recogiendo libros de la
basura para restaurarlos y luego compartirlos con las poblaciones menos
favorecidas.
“Hice un hallazgo maravilloso cuando descubrí que los bogotanos botaban los libros a la basura y me di a la tarea de rescatarlos. Puedo decir con orgullo que en 9 o 10 años rescaté aproximadamente 10.000 volúmenes”, dice Gutiérrez.
Ante la falta de acceso a libros que padecen las comunidades aisladas de las ciudades principales de Colombia —un país donde la pobreza afecta a alrededor de 45% de su población de 45 millones de personas—, el activista fundó la fundación privada y sin ánimo de lucro “La Fuerza de las Palabras”.
Con el apoyo de su esposa Luz Mery Gutiérrez y de sus hijos, quienes ayudan a restaurar los libros rescatados de la basura, transformó la sala de su pequeña vivienda en una biblioteca a la que asisten hoy unos 40 niños cada día para realizar sus deberes escolares...leer más
“Hice un hallazgo maravilloso cuando descubrí que los bogotanos botaban los libros a la basura y me di a la tarea de rescatarlos. Puedo decir con orgullo que en 9 o 10 años rescaté aproximadamente 10.000 volúmenes”, dice Gutiérrez.
Ante la falta de acceso a libros que padecen las comunidades aisladas de las ciudades principales de Colombia —un país donde la pobreza afecta a alrededor de 45% de su población de 45 millones de personas—, el activista fundó la fundación privada y sin ánimo de lucro “La Fuerza de las Palabras”.
Con el apoyo de su esposa Luz Mery Gutiérrez y de sus hijos, quienes ayudan a restaurar los libros rescatados de la basura, transformó la sala de su pequeña vivienda en una biblioteca a la que asisten hoy unos 40 niños cada día para realizar sus deberes escolares...leer más
martes, 29 de mayo de 2012
Libros como obras de arte
Leyendo en Internet y revisando información para un comentario en un blog, encontré interesantes ejemplos de la transformación de libros en obras de arte.

Este conjunto de caballos es obra de Jacqueline Rush Lee, quien transforma los libros en obras tridimensionales de animales y arte abstracto.

Brian Dettmer, realiza sus obras diseccionando libros. Aquí The Household Physicians, 2008.

Robert The utiliza la sierra para dar formas de finidas a los libros, como este escorpión.
The Opposite of Wild (2011) de Kylie Stillman, quien "recorta" imágenes tridimensionales compuestas de la naturaleza en múltiples tomos.

Frank Halmans, convierte los libros en maquetas. Foto tomada de Ecomanía.
Se pueden ver más obras de arte en:
Brian Dettmer
Ecomanía blog
Jacqueline Rush Lee
Kylie Stillman
Robert The
Su Blackwell
Verde Balam blog
Este conjunto de caballos es obra de Jacqueline Rush Lee, quien transforma los libros en obras tridimensionales de animales y arte abstracto.
Brian Dettmer, realiza sus obras diseccionando libros. Aquí The Household Physicians, 2008.
Robert The utiliza la sierra para dar formas de finidas a los libros, como este escorpión.
The Opposite of Wild (2011) de Kylie Stillman, quien "recorta" imágenes tridimensionales compuestas de la naturaleza en múltiples tomos.
Frank Halmans, convierte los libros en maquetas. Foto tomada de Ecomanía.
Se pueden ver más obras de arte en:
Brian Dettmer
Ecomanía blog
Jacqueline Rush Lee
Kylie Stillman
Robert The
Su Blackwell
Verde Balam blog
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